Alimentación en procesos inflamatorios

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Alimentación en procesos inflamatorios

La inflamación es un proceso natural del organismo cuando hay una infección, una rotura, una degeneración, etc. y que es necesario para atraer mayor cantidad sanguínea, mayor cantidad de glóbulos blancos, mayor cantidad de nutrientes y oxígeno para las células, mayor recogida de toxinas, etc. Por ello no debemos verla como una enfermedad y suprimirla rápidamente, ya que también está haciendo su función.

La inflamación se caracteriza por dolor, enrojecimiento, calor en la zona e hinchazón. Se puede dar en órganos y tejidos.

Hasta aquí el papel de la inflamación es beneficioso, pero el problema surge sobre todo cuando las inflamaciones se vuelven crónicas , es decir constantes en período largo de tiempo ej. artritis, pues el mecanismo de la inflamación no funciona bien y no es capaz de eliminar sustancias de desecho.

Aunque la inflamación podemos ayudarla o calmarla con fitoterapia, homeopatía, acupuntura, etc. también tenemos que saber que podemos ayudar con la alimentación a calmar la inflamación y a mejorar el funcionamiento de los complementos naturales consumidos para ello.

Nuestro organismo está preparado para crear una inflamación y para bajar esa inflamación y esto es llevado a cabo por las prostaglandinas que son sustancias que controlan la inflamación, además de tener otras funciones. Estas prostaglandinas se producen a partir de ácidos grasos esenciales y deberemos tener presente el consumo de estos ácidos grasos en la alimentación.

Existen tres tipos de prostaglandinas, tipo I, tipo II y tipo III. Las dos primeras se forman a partir del omega 6 (el cual se encuentra en semillas de calabaza, frutos secos crudos, semillas de girasol, onagra y sésamo) y la tercera se forma a partir del omega 3. Las prostaglandinas de tipo I y tipo III son antiinflamatorias y la de tipo II proinflamatoria.

Alimentación antiinflamatoria

En caso de alimentación antiinflamatoria deberemos reducir al máximo la carne, huevos y lácteos y aumentar el consumo de ácidos grasos omega 3 que se encuentra en nueces, vegetales de hoja verde, aceite de lino, aceite de cártamo, pescados azules, algas.

Además aumentaremos el consumo de frutas y verduras porque mejoran la desintoxicación del hígado y ayudarán a aumentar la eliminación de sustancias toxicas y de desecho. Y también aumentaremos alimentos ricos en  vitamina C y E (como antioxidantes y activadores del sistema defensivo) y Vitamina B3 y Zinc, porque intervienen en los procesos relacionados con la inflamación, favoreciendo la formación de prostaglandinas.

Y muy importante también es aumentar el consumo de agua sin cloro para mejorar la eliminación de estas sustancias de desecho.

Como suplementos de ayuda, son muy recomendables:

  • Papaína y Bromelaína que son enzimas que además de mejorar la digestión son antiinflamatorias. Las podemos encontrar en la papaya y en la piña-
  • Perlas de Omega 3, por la activación ya comentada de las prostaglandinas antiinflamatorias.
  • Cúrcuma como antiinflamatorio natural.
  • Complementos de vitamina C, E, B3, B6, y Zinc.

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